Marketing para profanos en la materia

Sabemos exactamente donde queremos estar. Sabemos con precisión el lugar donde queremos estar. Imaginamos cómo debe funcionar la empresa para llevarnos a esa situación. Tenemos definidos unos objetivos, pero, ¿los tenemos bien definidos para llevar nuestra empresa al éxito que esperamos?

Juan Carlos Gómez, Director Gerente de Simbiowork.

Estableciendo objetivos

Cada una de las disciplinas que rodean el mundo empresarial siempre buscan lo mismo: maximizar la rentabilidad de la inversión.

En un mundo donde lo más importante son los resultados, tienen poca cabida los titubeos y dudas frente a una decisión.

Ahora tenemos marketing lateral, después será circular o espiral, más tarde, entrópico y al final, conocer esta disciplina a fondo desde nuestra silla de oficina es excesivamente complicado y lleva demasiado tiempo para los ajenos al mundo marketiniano.

Una vez más, aconsejamos siempre lo sencillo, fácil y entendible, lo que seguro que nos permite controlar lo que estamos haciendo, alejados de términos que desconocemos.

Bueno, este perfeccionamiento de la técnica se produce en cualquier disciplina del conocimiento humano y sigue su evolución. Sin embargo, la aplicación real de las diferentes técnicas existentes debe tener en cuenta, si queremos tener éxito, el nivel de la empresa donde se van a aplicar.

Definiendo objetivos operativos

Por ser prácticos, supongamos que vamos a intentar hacer un análisis DAFO de una empresa cualquiera. Con ese análisis obtenemos debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de la empresa. Y ahora vamos a intentar aplicar diferentes técnicas a cada uno de los apartados.
Supongamos que tenemos una debilidad respecto al personal. Podemos empezar a desarrollar complejos sistemas de análisis, evaluación del desempeño, etc.; o sencillamente podemos analizar el porqué nuestros propios empleados no saben ni siquiera cuándo se alejan del objetivo porque ni siquiera conocen su objetivo.