La Coctelera

A meeting room for small business

TI y más para en la pequeña empresa.

18 Julio 2006

Opinión sobre el libro de Robert K. Greenleaf "The Power of Servant Leadership".

Trabajo:

Leer el libro “The Power of Servant Leadership” y opinar si la teoría del modelo “servant leadership” que describe su autor es aplicable a la empresa actual.

Datos del libro:

Titulo: “The Power of Servant Leadership”
Contenido: Colección de 8 ensayos de Greenleaf.
Autor: Robert K. Greenleaf.
El interés de todo su vida: “How things get done.”

El Paradigma del Servant Leader

El paradigma del “servant leader” se refiere a aquellas personas practicantes del conjunto de valores personales y competencias que detallo a continuación.

1. Escuchar (Entender lo que dicen los demás)
2. Empatía (Esforzarse a comprender a la otra persona y su situación)
3. Curar (A uno mismo y a otros)
4. Consciencia (Awareness. No hay una buena traducción para esta idea)
5. Persuasión (Saber comunicar nuestra voluntad para atraer seguidores)
6. Conceptualizar
7. Tener vista. Visión (Forsight. Ver lo bueno en el futuro próximo.)
8. Mayordomía (Stewardship. Ser dignos de guardar con confianza algo de otra persona).
9. Comprometido con el crecimiento de las demás personas
10. Comprometido con el crecimiento de la comunidad (lugar en que vivimos)

Cuando hablamos de un servidor líder, es un líder que logra sus propósitos ayudando a las demás personas lograr los suyos.

Algunos Apuntes

Los líderes nacen o aprenden a ser líderes.

Debemos empezar preguntándonos qué es el sentido de la palabra –líder- y olvidarnos de las palabras jefe, dueño y otras jerarquías de fácil entender basadas en el Principio de Peter (la incompetencia). Mediante el auto descubrimiento, el servant va a ir ayudando a descubrir las cualidades y competencias de un leader.

Los líderes saber recibir la primera bala y comunicar sus errores. Para ellos, es comunicar conocimientos con el fin de ayudar a otras personas a crecer, prosperar y vivir.

¿Cómo se mide el liderazgo? El verdadero liderazgo siempre es un resultado del rendimiento de uno mismo.

La vejez es la última prueba del liderazgo. Sus pilares son la confianza, fe y espíritu para hacer lo mejor posible que una persona pueda con la edad que tiene.

Lamentablemente, suele ser en la última etapa de nuestra vida que nos demos cuenta que las organizaciones niegan la importancia de sus verdaderos accionistas: sus empleados.

El objetivo de éste trabajo: Mi Opinión

Yo creo que la teoría de “servant leadership” es aplicable a la empresa. De hecho, los ensayos se basan en las observaciones de Greenleaf de cómo distintos tipos de organizaciones “hacen sus cosas.”

Sin embargo, y lamentablemente, tengo que expresar una opinión negativa porque encuentro más motivos por no su no aplicación que por su aplicación. No creo que sea un modelo de liderazgo que se practicará de forma generalizada – al menos mientras vivamos nosotros. Mi opinión se base en las siguientes razones:

1. Nuestras organizaciones exigen a sus responsables resultados a corto plazo. Muchos emplean técnicas de “tirita” para ir parcheando los problemas de cada día. En cambio, el servant leader toma el tiempo necesario para desarrollar a las personas para que juntos puedan construir un futuro mejor sobre una sólida base de resultados actuales.
2. Los responsables actuales (prefiero decir responsables en lugar de que lideres) no quieren asumir el riesgo de emprender el cambio del modelo del liderazgo. Es una amenaza para ellos porque hace temblar el sistema actual basado en la incompetencia (Principio de Peter) y la mediocridad.
3. El estilo “servant leader” implica asumir y practicar unos valores morales y éticos que, francamente, por motivos de prosperidad profesional y personal sean más fáciles de sustituir por el egoísmo y la sordez. En algunos casos, diría que no tenemos que ir más lejos que contemplar la propia falta de sensibilidad y falta de armonía con nosotros mismos y nuestro entorno.
4. Vivimos en una sociedad carente de una “visión” constructiva y sin responsables con una visión constructiva a largo plazo. Proverbios 29:18 Cuando no existe una visión, la gente perece. En la época que vivió el autor del libro, el mundo vivía la ilusión de crear y construir una sociedad mejor para todas. El modelo social y los valores practicados (presentes en el comportamiento de un colectivo de personas) reflejan el sueño que comparten. ¿Existe hoy un sueño compartido que nos une en nuestros valores de hacer algo común – aunque sólo fuera hacer que nuestra calle tuviera más plantas?
5. Confundimos la riqueza material con el éxito. El “servant leader” propone primero la creación de “riqueza personal”, lo material vendrá. Explica esto.
6. Preparación versus Educación. El sistema educativo no está preparado para “preparar” personas para ser líderes. Uno no se puede llegar a ser un líder sólo educándose aunque la educación y el entrenamiento son elementos que complementan la preparación. ¿Se puede enseñar el liderazgo? Sí. Pero sería mejor dicho decir prepararse para ello. Muchos argumentan que el mejor ejemplo de este estilo de liderazgo fue Jesús. Preparó a sus discípulos.
7. La corrupción del vocabulario. Hubo un tiempo que las palabras influir y persuadir tuvieron un sentido “limpio y digno”. Son herramientas esenciales de un líder. Su uso no es para –empujar a otra persona hacia una acción concreta- sino invitar a su voluntad a seguir el ejemplo de la voluntad del líder.
8. La teoría no puede desarrollarse sólo en el entorno de la empresa. Necesita de un cambio social que incluye la Iglesia, la Escuela y las Instituciones Públicas y Gobernantes.
9. Para los que estamos leyendo este libro ahora, será difícil encontrar personas vivas que nos puedan “preparar”. Aun más crítico, será más difícil encontrar personas que puedan enseñarnos a usar (con generosidad) el pensamiento crítico a favor de nuestras futuras generaciones.
10. Nuestra sociedad premia los éxitos y nos enseña a esconder los fracasos. Los líderes saben reconocer sus fracaso y fortalecerse en ellos, aprender de ellos (pensamiento crítico), discutirlos con otros y finalmente enseñar de ellos.
11. ¿Es la competencia buena? ¿Sabemos competir? Curiosamente, en latín, competere significa “buscar o luchar juntos”. El líder, da dirección a la búsqueda y la lucha y sirve a su gente. Pero, en nuestro contexto actual competer significa lucha contra otra persona. Los responsables competen con otras personas de su propia empresa y no con sus propios empleados.
12. Greenleaf cree que es la Iglesia que tiene la responsabilidad de impulsar el cambio. Sin embargo, tampoco podemos bañarnos en la seguridad de que haya preparado debidamente a sus hombres y mujeres para tan ardua tarea.
13. Irónicamente, toda crisis (pág. 219) supone la oportunidad de practicar las herramientas de liderazgo, perfeccionarlo y crear líderes: mal aprovechamos nuestras crisis que no parecen escasear.

Me gustaría concluir este trabajo haciendo mención de un personaje que Greenleaf cita en su libro, Stuart Little. Stuart nació alrededor de 1925. ¿Sabes cuál es el objetivo de su creador? Hacernos pensar. En 1925, Stuart comenzará una vida que simbolizará nuestro viaje por la vida en búsqueda de lo perfecto y de lo que nunca se puede llegar a obtener.

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